El Árbol de los Amigos: Brian Eno y su colaboraciones con Cluster

Corría en año 1973 y Brian Eno daba un golpe en la mesa, dejaba Roxy Music. La banda era en ese momento considerada una de las agrupaciones del momento; por la estética glam de sus integrantes y por su propuesta musical, una amalgama de pop azucarado, toques electrónicos y prog experimental.

La decisión de Eno, uno de sus creadores y compositores, era arriesgada. Pero en retrospectiva parece haber sido acertada, las diferencias con Brian Ferry eran insostenibles; y el futuro tanto de Roxy como de la carrera solista de Eno no tardarían en demostrarlo.

Tuvo una transición natural al principio de su carrera solista, donde su primer y segundo disco siguen en la línea de lo que hacia en Roxy. Pero es 1975 el año en el que Eno cambia, dejando los sonidos espaciales y edulcorados para concentrarse en algo mas tranquilo, a lo que, con el tiempo y la colaboración estelar de Eno, se le empezó a llamar ambient. El detonante parece haber sido una tragedia; una noche lluviosa, después de producir unos sencillos, volviendo a su casa Eno es atropellado por un taxi. Al hospital en el que se encontraba recuperándose, su por entonces novia le llevo un disco de canciones del siglo XIX interpretadas con harpas. A punto de irse, ella le ofreció poner el disco, a lo que Eno accedió. Pero una vez sonando, e imposibilitado de moverse, Eno observo que el volumen era bajísimo. Tuvo que escucharlo de esa forma, entremezclándose con el sonido ambiente, o tal como Eno lo definió: “como una parte del ambiente, tan importante como el color de la luz o el sonido de la lluvia que caía”. Esta experiencia le permitió a Eno percibir la música de una manera diferente, como algo que se puede escuchar e ignorar al mismo tiempo. Así es como en este 1975, y guiado por esa experiencia, graba su segunda colaboración con Robert Fripp, Evening Star; continuando en la idea drones y loops de guitarra de su primera colaboración.

Discreet Music es un disco también ambient y minimalista, pero con una veta neoclásica. Sin embargo, es con Another Green World con el que realmente da el golpe. En este clásico de los setentas, Eno no se aleja tanto del pop, imprimiéndole en vez todas esas tendencias que venía explorando. Con la ayuda de John Cale, Robert Fripp, Phil Collins y su eterno socio Rhett Davies, logra un álbum cuya sensación de continuidad regala un viaje entre pequeñas viñetas de art rock cambiantes y color pastel, y donde las texturas y los timbres son los elementos más importantes. Es la obra maestra de Eno, la que lo mete definitivamente en el camino que lo terminará llevando a sus discos de sonido conceptual de finales de los setenta y principios de los ochenta, y también a Alemania, lugar en donde explotaba el krautrock.

En aquella Alemania de finales de los sesenta ocurría una especie de concientización cultural nacionalista que proponía volver a las bases. Musicalmente, digamos, a un sonido más alemán que el blues o los Beatles, tendencias que habían invadido la cultura del país teutón post Plan Marshall. El vehículo para esa vuelta a las bases no fue otro que la música electrónica y en menor medida, el avant garde. La escena se organizaba por ciudades, donde ese ADN cobraba diferentes matices. En Berlín, era efectivamente la música electrónica el envase mas común, y el Zodiak Free Arts Lab la usina donde se gestaban las nuevas bandas. Allí nació Kluster, compuesto por Hans Joachim Roedelius, Dieter Moebius y Conrad Schnitzler, un trio que combinaba sonidos electrónicos e industriales en largas composiciones. Luego de tres álbumes, Schnitzler deja la agrupación y en su remplazo Moebius y Roedelius se juntan con el productor Conny Plank. La banda cambia su nombre a Cluster y de a poco navega hacia un sonido si se quiere, menos abrasivo, no tan visceral. Es en el año 1973 cuando Conny Plank les presenta a Michael Rother. Plank, al igual que con Cluster, había producido los primeros discos de la banda que Rother y Klaus Dinger habían formado luego de dejar Kraftwerk, NEU! Pero luego de dos discos y ciertas diferencias con Dinger, Rother quería nuevos horizontes. A través de Plank se conocen y en el ambiente rural de Forst, nace Harmonia, banda que combinaba los colchones electrónicos de Cluster con la guitarra experimental y “motórica” de Rother. Es, justamente, el primer disco de Harmonia, Musik Von Harmonia, el que atrapa y encandila a Eno, justo en el año donde dejaba Roxy, llevándolo a decir que, en ese momento, Harmonia era la banda más grande del mundo.

En la propuesta de Harmonia había mucho de lo que Eno buscaba en los albores de aquella etapa post Roxy Music: buscarle una coyuntura diferente a los elementos del rock. A partir de ese momento en el que Eno se percata de lo que ocurria en Alemania, pareciera que empieza a haber un feedback entre nuestras dos timelines. De esta forma empiezan los acercamientos. Previo a la disolución de Harmonia (Rother regresa a NEU! para un exitoso tercer disco) Eno graba con ellos un deslucido tercer disco, que en verdad fueron nada mas unas sesiones que salieron a finales de los noventas con el título de Tracks & Traces.

Pero la verdadera cosecha de aquella reunión fue el feeling que hubo entre Cluster y Eno, cuestión que hizo posible dos colaboraciones. Cluster & Eno y After the Heat solidificaron la estética que había nacido con Another Green World y pavimentaron el camino para la “trilogía de Berlín” de David Bowie. El primero, Cluster & Eno, de 1977, es un disco marcado por el ambient rural que le interesaba a Cluster por aquel entonces; están los tratamientos de Eno, pero tal como expresa su tapa, el disco parece grabar los sonidos melodiosos y paulatinos de un atardecer, de manera silenciosa, casi imperceptible. Para After the Heat se utilizo un concepto similar, pero acá es Eno el que de alguna manera tiene las riendas, arrojando como resultado canciones con estructuras más convencionales en términos de pop, algunas que incluso tienen lyrics. Los álbumes fueron un objetivo cumplido para Eno, donde de alguna manera curso las materias necesarias para grabar sus ambient series; y para Cluster fueron la posibilidad no solo de cierto éxito comercial, sino también de trabajar fuera de ese circulo impermeable que era el krautrock, circunspecto únicamente a Alemania.

Pasada esta etapa Cluster volvió a trabajar como un dúo y recupero cierto rupturismo, retomando la experimentación de sus primero años post Schnitzler. Por su parte, Eno se unió en Berlín a Bowie e Iggy Pop, que intentaban en la capital germana dejar la cocaína y la heroína respectivamente. Aquí arranca su sociedad con Bowie, que dio como fruto la anteriormente nombrada “trilogía de Berlín”, y cuyo puntapié inicial fue introducir al propio Bowie en bandas como Kraftwerk y NEU! principalmente. Incluso, ante la falta de un guitarrista, Eno propuso a Rother, aunque al final, por razones desconocidas, el espacio lo termino cubriendo Robert Fripp. Eno y Cluster se volvieron a encontrar unos años mas tarde cuando los alemanes colaboraron en una canción de Before and After Science, otro gran disco de Eno. By This River, el tema en cuestión es una composición suave y emotiva, con una fuerza sigilosa y delicada que nos arrastra intempestivamente a su estado de ánimo triste y desolador; su belleza es el soundtrack perfecto para entender la simbiosis entre ambos artistas.