Cobertura: Cat Power en Niceto Club

PH Pablo Makler
¿Por qué me sigue gustando Cat Power después de este show?
Porque Cat Power es de verdad.

El jueves 23 de febrero Cat Power hizo su show número cinco en Buenos Aires en un Niceto lleno.

Si nos quedamos sólo con el párrafo anterior podríamos pensar que fue una noche espectacular, un éxito. Sin embargo no, no fue así. Hubo demasiados altibajos que hicieron que la velada se torne densa e incómoda de a ratos.

Los problemas con el sonido rápidamente desanimaron a la hermosa y siempre hipnótica Chan Marshall y no lo pudo caretear: estaba molesta. Interrumpía las canciones para pedirle al sonidista que su voz dejara de sonar tan enfrascada. Seguramente ella escuchaba peor que nosotros, que al principio estábamos callados y atrapados en esa voz tan especial. Pero poco a poco empezamos todos a impacientarnos y el entusiasmo inicial se quebró. Demasiada gente, un calor aplastante y un creciente murmullo dispersaron la atención y el show nunca llegó a generar el clima esperado. Deambulé por todos lados buscando sin suerte una ubicación más cómoda, pero era imposible. Donde se veía bien se escuchaba mal, donde estaba fresco no se veía o el sonido del ventilador tapaba todo.
Claramente Niceto no era el mejor lugar para un show acústico y súper íntimo de poco más de una hora y media. Cat Power lo sostuvo como pudo acompañada solamente por su guitarra en los primeros temas y luego al piano donde estuvo sentada la mayor parte de la noche. Al final volvió a la guitarra y se puso más grunge hasta que se fue sin bises.

Era difícil reconocer las canciones, las tocó casi todas enganchadas, en versiones muy libres y algo desprolijas, como si les faltaran partes. Si hasta hubo un cover de “Satisfaction” de los Rolling Stones que nadie identificó.

Una lástima para los que esperábamos encontrarnos con un show de calidad como hemos visto en el Coliseo o en el Gran Rex años atrás, cuando la acompañaba esa banda increíble y ella podía desplegar todo su talento interpretativo. Pero también es importante conocer el lado b de nuestros ídolos, saber que pueden tener un mal día y entender que todo siempre está sujeto al contexto y la situación. Quizás parezca poco profesional, pero ahí cada uno decidirá qué prefiere. Yo elijo la sinceridad ante todo. Cat Power es real y cercana, y eso, su fragildad, también es algo lindo e interesante de ver. Basta con mirar su cuenta de Instagram para entender que a Chan Marshall la emocionan las cosas más simples: las frazadas peruanas, las playas de Chile, la comida regional, un vaso de chicha morada. Parece conectada con otro tipo de sensibilidad, abierta a conocer cosas y lugares nuevos, aprendiendo palabras en español. Yo me quedo con eso y espero que vuelva todas las veces que quiera para ser testigo de sus estados de ánimo y cómo su repertorio se adapta a ellos.

Pablo Mekler

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