Cobertura: Festival CRIA en el Konex

Fotos Header: Leandro Frutos El diluvio que paso por Buenos Aires el pasado viernes no pudo arruinar la fiesta que fue la segunda edición del festival Cria, que sigue creciendo. El agua redujo el espacio físico del Centro Cultural Konex, 12 bandas en 2 escenarios, tocando entre 4 y 5 temas cada uno ante un […]

Fotos Header: Leandro Frutos

El diluvio que paso por Buenos Aires el pasado viernes no pudo arruinar la fiesta que fue la segunda edición del festival Cria, que sigue creciendo. El agua redujo el espacio físico del Centro Cultural Konex, 12 bandas en 2 escenarios, tocando entre 4 y 5 temas cada uno ante un público empapado de música. Los principales organizadores de dicho evento son los chicos de Aloe, que aparte cuentan con la energía, el empuje y las ganas de todas las bandas que intervienen en el festival. Vale aclarar que incluso agrupaciones que no participaron, promocionaron el Cría en sus redes sociales, dándole cada vez mas forma y solidez a una escena emergente que crece. Lo que evidentemente se va generando es un punto de encuentro entre el público, una escena musical en ascenso. Como corresponde a un evento como este, todas las bandas que participaron tienen un objetivo en común, potenciar la energía de todos en un mismo lugar, incluso aunque muchas de ellas no tengan demasiado que ver unas con otras.

La apertura del evento estuvo a cargo de Eric Mandarina; luego aparecio dúo cordobés Hipnótica. Nahuel Barbero y Hernán Ortiz hacen honor a su nombre desde un pop melódico y guitarrero de lo mas entretenido.

Volvimos al main stage para Francisca y los Exploradores. En formato banda, los chicos brindaron un show visceral de los más variado, que calentó motores con un rock groovero y potente en clave krautrock a lá Neu! y que paso por psicodelia folky, Viejas Locas época Lugano 1 y 2 y cerro con “Golira” , track claramente influenciado por Sumo.

La cosa bajo un poco las revoluciones con el set de Programa, que brindo un show volado, lleno de sintes, teclados y bases. Lo copado es la naturalidad con la cual pueden pasar de esa formación más electrónica a un formato más pop con guitarra y batería. Los chicos, claramente oyentes de los ochentas, manejan a la perfección el sonido en vivo, procesando las guitarras y especialmente las voces de manera impecables

El sonido contemplativo de Programa funciono perfecto como antesala para Bandalos Chinos, que con su pop electrónico le inyectaron al festival el cambio de ritmo indispensable para que no caiga. Su show arranco popero y fue poniéndose cada vez más bailable para terminar con un Konex en donde todos movían alguna parte del cuerpo.

Al girar al escenario siguiente nos encontramos con Juan Ingaramo y su banda, integraba en coros por Nina Polvorino (Búlgara/ Lavial). Su voz suave y letras románticas van hipnotizando al público; apoyándose en arreglos electrónicos que salen de su sintetizador la banda genera climas a su alrededor.

Aloe se presentó, si se quiere, como el plato fuerte. Desplegaron su ya conocido enfoque setentoso, marcado por la precisión y la calidez con la que suenan. Pero la sorpresa fue poder ver un poco una búsqueda, que con los sintetizadores y los colchones psicodélicos que generan los acercan al shoegaze, aquella corriente psicodélica de principios de los noventa que destaco a bandas como My Bloody Valentine o Slowdive. También hay un acercamiento a la electrónica que se nota más que nada en la estructura de los temas.

Jvilan, remplazando a Aylu, pego un volantaso hacia algo más crudo con su rap despreocupado en onda Beastie Boys. En formato reducido, con solo un pad cargado de percusiones y una compu para las bases rapearon con personalidad y soltura.

Jean Juarez subió aún más la energía con una propuesta jugada: dos sintes, guitarra y una batería llena de groove. El tema es así, la guitarra funkea, la batería lleva el ritmo incansablemente y los sintetizadores ponen el toque disco bailable en algo que se parece mucho a Breakbot. Para los últimos dos temas agregaron unos teclados que llevan a la banda a algo más marcado, ganando cierto color pero reteniendo la coherencia de su propuesta fresca y divertida.

Weste, con Clara Trucco de Femina en unas voces que de momentos hielan la sangre, tomo el sonido electrónico que venía predominando pero lo llevo a un submundo dark que por las bases y la guitarra sucia y blusera sonando atrás no estaba lejos del primer Portishead. Se fueron alejando de lo británico a medida que la voz empezó a adoptar una inflexión folclórica para cerrar con algo menos opresivo de la mano de sonidos como la melódica.

Los enmascarados Sambara salieron al escenario con toda su artillería y Translúcido cerro la noche para culminar con esta fiesta que, para cuando nos quisimos dar cuenta, era la una y media de la mañana y ya no llovía. Esperamos con ansias la próxima edición de este festival independiente que se encuentra en constante ascenso.

Texto: Fran Arossa y Emilio Forcher
Fotos: Rocio Frogerio cortesia Portband (www.portband.com)