Cobertura: LCD Soundsystem en Vorterix

Los pioneros del post-disco neoyorquino pisaron el país y sacudieron un teatro Vorterix desbordado en una única fecha local para el recuerdo. Acá, como si hubieras ido.

Me quieren vender una birra, una remerita. Es martes, el fantasma de las entradas agotadas sobrevuela la fila que da la vuelta en la esquina del Vorterix. ¿No tenés una de más? Son ya las 19 y la fila avanza, entramos, de a poco se llena la sala, la expectativa crece, la planta de escenario de LCD Soundsystem se ve completa. Sin espacio para un alfiler, las estaciones de sintetizadores y percusiones copan el escenario del teatro de colegiales. La expectativa se siente el aire: la cancelación de la presentación de la banda en el tercer día del festival Lollapalooza, dos días antes, define este show como el único en nuestro país. Un reloj despertador ochentoso y gigante marca la cuenta regresiva en rojo intenso, como si la gente que se amontona frente al escenario necesitara un motivo más para incrementar la manija. El warm up del piso estuvo en las manos de muchachos de Agrupación Capitán, que empezaron a agitar la sala con mucho groove y al son de la cuenta regresiva.

La gente aplaude los últimos segundos del reloj y la sala estalla con la salida de la banda oriunda de Brooklyn. Siete músicos en escena que de a poco se suman y construyen “Get Innocuous!”, primer tema de Sound of Silver (2007). Entre nubes de sintetizadores, beats bailables, fineza percusiva que juguetea con cowbells y tambores, y audios con reminiscencia New Ordera y hasta Depeche Modera inicia el viaje por la performance de 90 minutos de los norteamericanos. Hay un poco para todos los gustos: un paseo salpicado por la discografía completa de la banda, incluyendo varias canciones de su último trabajo, American Dream, lanzado a fines del año pasado. La apuesta bailable se redobla con canciones como “Daft Punk is playing at my house”, “You wanted a hit”, “Tribulations”, coquetean con lo meloso melancólico con “I can change”, “Call the police”, “I used to”, se dan el lujo de desplegar una introducción instrumental antes de “Someone Great”. Limpios, prolijos, claros, fuertes, intensos. La voz de James Murphy cumple el rol de la línea media que mantiene el conjunto como un mismo todo, completamente amalgamado, la construcción nivel a nivel que no deja casi ningún bache en el espectro. Anclado en el pequeño espacio que le corresponde entre todos los instrumentos que copan el escenario, juguetea, algo tímido, con la audiencia en un ida y vuelta extremadamente cálido. El show es claramente musical, no hay visuales, no hay showman, hay mucho humo y siluetas, no hay tiempo que perder entre tema y tema, la fiesta sigue, vinimos a bailar. Desde abajo se puede ver una concentración fina y un rol casi de laboratorio en manos de Nancy Whang y Gavin Rayna Russom en los sintetizadores y coros. Los demás juguetean un poco entre bajos, guitarras, drum machines, sintes y percusiones. Nueva York presente constantemente en el imaginario colectivo, invocado de manera infalible a través del sonido y las letras: “Yr City’s a Sucker”, y la emotiva “New York, I Love You But You’re Bringing Me Down”.

El encore es presentado con un gesto algo desconcertante por lo sincero por parte de Murphy, que nos avisa que no nos desesperemos, que se van a ir pero que vuelven, que van al baño y siguen, que la fiesta no terminó, que hay todavía más temas. Vorterix se cae en aplausos, la manija no da tregua. Después de unos pocos minutos tras bambalinas vuelven con “Oh Baby”, una audiencia con manos en alto y coros colectivos, “Emotional haircut”, “Dance Yrself Clean” y un cierre inmejorable al son del hitazo “All my friends”. De a poco, suavecito, para que lo disfrutemos bien, construyen la superposición de loops y las armonizaciones que los agrandan cada vez más, la melodía de la voz que lo ata todo, nuestros pies que no paran de saltar, ellos avisan que éste es el último, que gracias a todos por haber venido y después de los últimos minutos de fiesta saludan, se van, y en la pista la gente todavía respira agitada pero no se mueve, no se va, fantaseamos un amague y algún tema más, las luces se encienden, todavía no nos movemos, ¿volverán?, se agita un poco y finalmente la crew sale al escenario a desarmar toda la planta, como a desmembrar y terminar de matar las partes de un ritual que ya había, muy a nuestro pesar, terminado.

TXT: Valentina GNucci
PH: Alive Coverage

LCD Soundsystem 2018 Argentina Vorterix 4

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LCD Soundsystem 2018 Argentina Vorterix

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