Cobertura: Pablo Krantz en Matienzo

Pablo Krantz, músico y escritor, se presentó el pasado viernes 29 de Abril en el cálido (en el doble sentido) Centro Cultural Matienzo. El argentino, que vivió en Paris unos cuantos años, brindó un show acústico introduciendo al público su nuevo trabajo: Démonos cita en una autopista (para volvernos a estrellar). El show está por […]

Pablo Krantz, músico y escritor, se presentó el pasado viernes 29 de Abril en el cálido (en el doble sentido) Centro Cultural Matienzo. El argentino, que vivió en Paris unos cuantos años, brindó un show acústico introduciendo al público su nuevo trabajo: Démonos cita en una autopista (para volvernos a estrellar).

El show está por comenzar, Pablo ultima los detalles finales para empezar, bebe un gran trago de agua, sujeta su guitarra, y pum.
Krantz da nacimiento al espectáculo con la tragicómica canción “Les chansons d’amour ont ruiné ma vie”, para luego continuar con “Dans ta piscine”, ambas piezas pertenecientes a su anterior disco. Presentó seis de sus nuevos tracks, entre ellos la reclamada “En los brazos de Clark Kent”, la divertida “Quiero aburrirme en tus fiestas familiares” y la estupenda “Canción de una tarde perfecta”. Más adelante nos deleitó con otro tesoro, “Saint Malo”, enseñandonos que es una localidad de Francia y tarareando sin parar el “na-na-na-na-na-na“.

Asimismo, realizó dos hermosos covers de los fantásticos Serge Gainsbourg y Boris Vian: “La chanson de Prévert” y “Le déserteu”, respectivamente. La mayoría de los temas fueron acompañados por el hábil músico invitado: Fernando Tomasenía. Doy fe que, con sus aportes de acordeón y mandolina, pusó la piel de gallina a la mayoría de los espectadores. A los músicos se los veía felices y sincronizados, como si fuesen un sólo artista. Otro invitado, convocado para “La hija del gitano”, fue un palmeador. Realizaron una pieza divertida, energética y muy ritmica, que por momentos hasta parecía música húngara. Pablo también hizo participar al público con la entretenida “Los tres marineritos”, en dónde todos repetían las estrofas con las ayudas y señas de Tomasenia.

Cuando el show estaba finalizando, se escuchó desde las butacas una voz femenina extremadamente aguda que decía: “la siessssst“. Se habrá escuchado esa palabra unas cinco o seis veces, lo que parecía indicar un reclamo de un último tema. Finalmente, la dueña de la voz subió al escenario, y juntos hicieron jugar a todos con “La seule institution que je respecte”, canción que hace referencia a que la única institución que el artista respeta, es la siesta.
Fue un show íntimo, impecable y alegre. Pablo no dejó de sonreir y agradecer. Afuera llovió sin cesar pero adentro, durante más de una hora, salió el sol.

Pancho Monti