COBERTURA: Pachuco Cadaver tocó en Bebop Club

La banda de Roberto Pettinato y Guillermo Piccolini se presentó en vivo el 4 de agosto.

A partir de la muerte de Luca Prodan, la disolución de Sumo generó dos nuevas bandas: Las Pelotas y Divididos. Roberto Pettinato emigró a España y se unió a su compatriota Guillermo Piccolini -quien fuera miembro de Los Toreros Muertos, una banda de punk – rock con una fuerte impronta de humor- para formar Pachuco Cadaver, un proyecto experimental con aires de humor y psicodelia, con el cual grabaron dos discos.

25 años después de su separación -aunque con algunas reuniones esporádicas- se volvieron a presentar ante el publico de Bebop Club, un espacio que aportó la dosis de intimidad justa como para que los músicos entreguen su mejor versión.

El concierto comenzó con Piccolini sumergido en sus teclados cual científico loco, y Pettinato sentado en el centro del escenario con su guitarra, dejando de lado por un rato el saxo que lo caracteriza.

La banda, cuyas influencias van desde Wire, pasando por Cream y Captain Beefhart (creador del tema que originó el nombre de la banda de Pettinato y Piccolini) hasta Van der Graff Generator, (su lider, Peter Hammil, estuvo tocando en un viejo programa de TV conducido por Pettinato a principios de los 90’s), hizo Rock and Roll Vermellion (You Should Be My Bride), primer corte de su disco debut 3 Huevos Bajo Tierra (famoso por su polémica tapa donde los integrantes de la banda hicieron un particular desnudo frontal),  donde el ex Sumo puso la voz, a mitad de camino entre Lou Reed y David Byrne.

En Rats, el saxofonista expuso una paleta más oscura, nuevamente con reminiscencias al ex cantante de Velvet Underground, en un plan que hizo acordar a su proyecto experimental/noise Pettinato and The Pessy Mystics.

Una versión ciertamente deforme de Sunshine of Your Love de Cream fue festejada por la audiencia. Luego siguió I’m the Fly de Wire, tema de su primer álbum.

La presentación tuvo algunas participaciones, como el saxo de Willy Crook, quien fuera de la partida en los inicios de la banda, así como Gillespi -y su trompeta-, colaborador en la etapa final de Sumo y en varios proyectos junto a Pettinato.

El sonido del show tuvo un aura que de algún modo asemejaba la etapa seminal de Sumo en Traslasierra. Ese sonido íntimo que Prodan dejara registrado en Time Fate Love y Perdedores Hermosos esas cintas grabadas plasmaban serian la gran maqueta de lo que luego azotaría a la mansa escena. La soledad, la economía de recursos y el minimalismo de esas grabaciones pueden distinguirse hoy en Pachuco Cadaver. El alma y la esencia de aquellos años viven en este hijo bastardo de esa emblemática banda.

Fue una noche especial, de gratos recuerdos y donde trazar puntos de contacto con el sonido del pasado proyectado hacia el futuro fue un ejercicio obligado.

PH: Fernando Ibarra

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