Cuando Don Julio y Charlie Parker se cruzaron sin cruzarse

Hoy cumpliria 97 años Charlie “Bird” Parker, uno de los mejores saxofonistas que vio nacer este mundo. En conmemoración, recordamos el cuento de Cortázar inspirado en Parker.

Se titula El perseguidor y es una historia que se desarrolla en las noches insomnes del París de los años 50′. El protagonista principal, Johnny Carter, saxofonista de jazz al que le gustaba la marihuana y con una percepción del mundo y del espacio-tiempo muy particulares, se basa, como mencionamos anteriormente, en la figura de Charlie Parker que fue uno de los mejores saxofonistas norteamericanos. El cuento consta de una serie de encuentros y conversaciones entre el protagonista y Bruno, periodista y crítico musical que escribe una biografía sobre Johnny y que narra el cuento. Al principio de la historia, Bruno visita a Johnny en un lúgubre hotel de París y descubre el precario estado de salud en el que su amigo se encuentra a causa de su dependencia de la marihuana y del alcohol. Además, había vuelto a perder el saxo y no podía tocar; por consiguiente, Bruno ayuda a Dédée, la pareja del músico no sólo dándole algo de dinero sino también consiguiendo un nuevo saxo. Así, la salud del protagonista empieza a mejorar. Sin embargo, Johnny sufre un colapso nervioso mientras graba la canción “Amorous”, de manera que de repente soltó un soplido capaz de arruinar la melodía y se dirigió a un rincón dejándo a todos en plena marcha. “Amorous” es una composición que pasa a formar parte de la historia del jazz, aunque el propio Johnny la odie y quiera destruirla. El relato sigue transcurriendo a través de la narración de las imprevisibles acciones de Johnny: incendia su cuarto de hotel y es hospitalizado, hace referencias metafísicas al tiempo, a campos con urnas llenas de cenizas, etc.

El personaje principal, Johnny Carter, un nombre que probablemente haya sido tomado de dos grandes saxofonistas de la historia (Johnny Hodges y Benny Carter), no solo es imprevisible, excesivo, adicto a la marihuana, al alcohol, al sexo, al desorden, sino también que se caracteriza por sus inquietudes metafísicas y dudas existenciales. Johnny Carter es un perseguidor ya que busca una realidad que va más allá del tiempo real, una supra-realidad en la que pueda encontrar el sentido de su existencia. Sin embargo, él es incapaz de aprehenderla intelectualmente, por eso se sirve de su música: cada vez que toca el saxo representa un nuevo intento de penetrar el nivel mítico de la realidad. Además, él es el perseguidor de sí mismo porque toda búsqueda le provoca angustia y dolor que sólo lo llevarán a su autodestrucción.

Yendo un poco a la visión que el mismo autor tenía sobre personaje principal, Cortázar confesó en el marco de una entrevista que no conoció personalmente a Charlie Parker, “aunque sí estéticamente, porque me tocó vivir en el momento en que Charlie Parker renovó completamente la estética del jazz y después de un período en que nadie creía y la gente estaba desconcertada por un sistema de sonidos que no tenía nada que ver con lo habitual, se dieron cuenta de que allí había un genio de la música. Y entonces la anécdota de ese cuento es la siguiente: a mí me perseguía desde hacía varios meses una historia, un cuento largo, en el que por primera vez yo me enfrentaba con un semejante. Porque la verdad es que hay una ruptura en El perseguidor.

“En todos los cuentos precedentes, los personajes pueden estar vivos, pueden comunicarle algo al lector, pero si se analiza bien -es como en los cuentos de Borges- los personajes son marionetas al servicio de una acción fantástica. Cuentos en los que los personajes están situados, cada uno de ellos, pero no son lo determinante del cuento.

“¿Por qué fue Charlie Parker? Primero porque yo acababa de descubrirlo como músico, había ido comprando sus discos, lo escuchaba con un infinito amor, pero nunca lo conocí personalmente. Me perseguía la idea de ese cuento y al principio con la típica deformación profesional, me dije: ‘Bueno, el personaje tendría que ser un escritor, un escritor es un tipo problemático’. Pero no me decidía porque me parecía aburrido, me parecía un poco tópico tomar un escritor.

“Pensé en un pintor, pero tampoco me entusiasmaba mucho. Tenía que ser un individuo que respondiera a características muy especiales. Es decir, todo eso que sale de El perseguidor: un individuo que al mismo tiempo tiene una capacidad intuitiva enorme y que es muy ignorante. Es muy difícil crear un personaje que no piensa, un hombre que no piensa, que siente. Que siente y reacciona en su música, en sus amores, en sus vicios en su desgracia, en todo.

Y en ese momento murió Charlie Parker. Yo leí en un diario una pequeña biografía suya -creo que era de Charles Delonnay- en la que se daba una serie de detalles que yo no conocía. Por ejemplo, los períodos de locura que había tenido, cómo había estado internado en Estados Unidos, sus problemas de familia, la muerte de su hija, todo eso. Fue una iluminación. Terminé de leer ese artículo y al otro día o ese mismo día, no me acuerdo, empecé a escribir el cuento. Porque de inmediato sentí que el personaje era él; porque su forma de ser, las anécdotas que yo conocía de él, su música, su inocencia, su ignorancia, toda la complejidad del personaje, era lo que yo había estado buscando.”