Diario De Gira: Lujo Asiático en Tokyo

Lujo Asiático viajó a Japón a hacer varios shows y buscar sus vinilos prensados en Tokyo (y distribuirlos manualmente). Durante el viaje vivieron experiencias únicas que se tomaron el trabajo de volcar en este diario de viaje que Vomb comparte con ustedes. Además, el anticipo de una nueva fecha presentación del vinilo en el CC Recoleta.

Llegamos a Tokyo después de 36 hs de vuelo. Un poco arruinados de tanta escala y con el uso horario dado vuelta. En el transfer del aeropuerto tuvimos nuestra primera sesión de fotos involuntaria. Una chica de Mongolia de unos 12 años (y el resto de su comitiva que estaban en Tokio para un concurso internacional de porristas) desplegó toda su capacidad de filtros de celular, además de mostrarnos videos de la música pop de Mongolia. Intentamos mostrarle videos de música tradicional de Mongolia en KEXP Radio, pero no le causó ningún interés… habíamos
pecado de hipsters.

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Apenas llegamos al centro de Tokyo empezamos a vislumbrar uno de los mayores escollos de la gira: nuestras valijas. Cada uno acarreaba una valija grande con rueditas en cada mano y una mochila en las espaldas. El equipaje fue clave en la logística previa al tour: debíamos llevar una valija con instrumentos/ropa y otra valija vacía, puesto que cada uno debía traer de vuelta a Argentina cerca de ochenta vinilos de nuestro primer disco mandado a fabricar en Hong Kong y no pagar sobrepeso en el intento.

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El segundo día después de llegar nos fuimos a la casa de nuestro amigo Marco Campo que esta viviendo en el conurbano Tokiense desde hace más de un año con su novia japonesa, Satomi. Marco toca en Aoutló, banda de la cual somos fans y grabamos sus shows cuando siempre que podemos. Por ejemplo, este es un video que pudimos grabar en una fecha en Tokio.

En su casa nos esperaban nuestros 250 vinilos y una visita guiada por la localidad de Matsudo de la mano de nuestro interlocutor Marco que ya habla japonés casi a la perfección, cosa invaluable porque nos empezábamos a dar cuenta de que muy pocos japoneses hablaban inglés y los que los que sí, lo hacían con dificultad. Para movernos siempre llevábamos un wifi portátil y nuestros telefonitos. Las indicaciones google maps de cómo llegar a cada lugar se convirtieron en palabra santa.

Al día siguiente, un domingo, fuimos a nuestra primera fecha en Tokyo caminando. Flasheamos que quedaba más o menos cerca y, aunque llovía, nos mandamos. Resulta que las 25 cuadras las hicimos bajo la lluvia con valijas, paraguas y nos empapamos. Después nos enteramos de que había alerta de tifón. Inocentes palomitas. Cuando llegamos al lugar donde tocábamos estábamos con toda la ropa empapada. Sin esperanzas nos fuimos a dar una vuelta por el barrio y encontramos un lavadero autoservicio que nos salvó. Y el primer show estuvo bueno. Y volvimos de nuevo a pata bajo la lluvia.

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Al día siguiente nos pusimos a recorrer disquerías con nuestros vinilos bajo el brazo. Es muy loco para nosotros como se toman su tiempo para escuchar el disco en cada disquería (desde la más chica hasta la super cadena), cada uno con su propia ceremonia, siempre con una apertura a lo desconocido y una amplia capacidad para el asombro. Eso también lo notamos en los shows: el público es super atento y receptivo. Sorprende el tiempo que se toman para concentrarse en una cosa, en griego por ahí la expresión sería el Kairós, quizá sea el peso que tenga lo ceremonial en la cultura japonesa. ¿Quién sabe? A su vez eso contrasta con la abstracción y ausencia total bajo el uso del celular en espacios comunes como en el subte… pero eso también sucede acá en Buenos Aires.

Tocamos cuatro noches seguidas. A veces en bares ubicados en subsuelos otras veces en antros que solo tenían un ambiente que no superaría una sala de estar de algún depto clásico de Buenos Aires. Una noche tocamos un show entero en Ringoya con Yuuta Watanabe (Boogie Idol), que en un principio tocaría en la canción que habría el show pero terminó tocando todo el show porque su vaporwave es super original y nadie quería que se fuera del escenario.

Al quinto día frenamos pero ya teníamos las espaldas destruídas de tanto caminar con instrumentos. La red de subtes en Tokyo es extensa pero igual casi todos los días caminábamos cerca de 40 cuadras con las valijas. Algo impensable acá. Un taxi en esta ciudad es mala palabra. Por suerte para nosotros en la mitad de la gira descubrimos de que había que combinar bondi con subte y así la cosa empezó a mejorar.

También el jet-lag empezó a pasar factura. Pasó de ser una sensación corporal pesada a tener un efecto narcótico a medida que los días pasaron. Es muy loco como pronunciar la palabra ¨marifana¨ pone a los tokienses bastante incómodos. Como que esta super castigado el consumo y nos enteramos de que a veces la policía (Koban) hace controles de sangre. Fuera de las grandes ciudades la presión disminuye, como en Kamakura donde la gente fuma un poco más, aunque el auto-control es impresionante: nunca en un lugar público.

Paramos unos días para recomponernos y llevamos vinilos por todas las disquerias de Tokyo, en parte para vender la mayor cantidad de copias posibles y en parte para volver con la menor cantidad de copias y que no nos cobraran sobrepeso.

A los pocos días volvimos a tocar cuatro noches seguidas. Cuando tocamos en Matsudo lo invitamos a Marco a meter su microkorg y también estuvo buenísimo ese lugar para la improvisación. Todos los temas se terminaron estirando y encontrando nuevas partes. Como por ejemplo, esta improvisación que bautizamos Coda 1200 es la extensión de un tema que amamos que se llama Ganbare. En el video se puede ver como después de que el ruido reina por unos dos minutos algunas cosas copadas empiezan a aparece. También este video es un buen resumen de las imágenes de la gira.

Si habría que sacar conclusiones podemos decir que Japón es un lugar super interesante para girar ya que la gente es super especial y abierta. Pareciera que es bastante fácil tirar unas semillas por allá y que la cosa germine. Al mismo tiempo, el lenguaje actúa como una barrera fuerte y es super importante girar con el apoyo de un sello japonés: el idioma, las maneras y los tiempos de la isla son muy propios, es muy difícil contactarse con las distintas escenas sino es a través de un sello.

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El miércoles 30 de mayo seguimos presentando nuestro vinilo en el CC Recoleta a las 20hs junto a Hembro.