
Lana del Rey – BORN TO DIE (Interscope, 2012).
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¿Quién es Lana del Rey? ¿Por qué está en boca de todos? Es llamativa la cantidad de cosas que pasaron alrededor de ese nombre en los últimos dos o tres meses. Vamos a tratar de sacarle la ficha… o de escuchársela.
Se llama Elizabeth Grant, tiene 25 años y vive en New York. Canta y compone. En poco tiempo logró llegar a trabajar con productores de primera linea, tocar en Saturday Night Live y salir en las tapas de todas las revistas de música. Todo esto sin tener editado ningún disco.
Inevitablemente hay un par de cosas que pasan antes de escuchar uno de los discos más esperados en lo poco que va de este bebé 2012. A priori (antes de la música) lo más interesante de Lana del Rey podría ser su nombre. Lana. Del Rey. El dinero de su majestad. O el género de un soberano. Ninguna de esas dos. El nombre sale de la mezcla de Lana Turner y del auto Ford Del Rey. Lo segundo es que (probablemente) uno llega ya a esta instancia con ganas de que no le guste. Toda esa parafernalia que tuvo alrededor su EP y la expectativa por el lanzamiento del disco son insoportables y la despojan de cualquier tipo de naturalidad. Casi que es víctima de aquello que en principio la favorece.
“Blue Jeans” y “Video Games” salieron a la luz varios meses antes que el resto del material. Había una idea bastante acabada de lo que podia ser un disco de ella. Pero escuchando el resto del material hay lugar para la sorpresa. En “Off to the Races” (segundo tema del disco) es cuando uno para la oreja. Hay un costado R&B casi Hip Hoper de Lana del Rey que es lo que cae fresco y devuelve un poco de credibilidad a todo este circo.
Pasa, además, en otros varios temas a lo largo del disco (“Diet Mountain Dew”, “Radio” y “Summertime Sadness”). “Video games” llega temprano en el desarrollo de la obra y funciona como una especie de himno deprimente. Las enormes cuerdas y la marcha de tambores le dan ese tono, es como que el tema pide ser escuchado de pie. Lo más curioso es que a este track le sigue uno que reza: “soy tu himno nacional” (“National Anthem”).
Elizabet, como cantante, tiene dos o tres truco vocales que funcionan y cautivan. Juega a dos puntas entre su voz grave grandilocuente y pretenciosa y su otra voz: un susurro aniñado y agudo con toques de sensualidad.
Al principio y en una primera pasada parece que ella nos habla usando muchas palabras de cotidianidad americana (“swinging in the backyard” / “open up a beer” / “video games”) y eso parece darle un tono superficial a la temática. Pero cuando estamos distraídos o entretenidos nos sorprende con un mensaje desgarrador, con una oscuridad profunda y un desamor trágico. Su figura de princesa misteriosa se fortalece con la idea de la tristeza veraniega (“Summertime Sadness“) y/o el hecho de haber nacido para morir (“Born To Die“).
Lo que no oculta nunca es la sensualidad. Ella sabe que vos sabes que tiene una bocota estilo Julia Roberts (hecha – ver video pre cirugía abajo). Y se le nota en las palabras como la gesticula mientras canta, en el sonido se ven sus gestos, sus uñas postizas (o esculpidas), su colágeno, joyas y vestidos caros.
Hay invitaciones sexuales (“kiss me on my open mouth”), ofrecimientos de cuerpo (“take your body downtown”) y entrega absoluta. Se (le) nota un corazón roto, le canta todo el disco a alguien que seguramente en la vida real sea muy parecido al chico malo y tatuado que ilustra la tapa del single Born To Die (“he loves me with every beat of his cocaine heart” / “no one compares to you“).
No hace falta ir hondo en las letras, solo con las frases sueltas se dibuja esta figura de chica enamorada de niño reventado que la pasa mal. Y a lo largo del disco ella se debate a si misma entre entregarse al pozo de tener el corazón partido o tratar de salir a flote. Sea una o la otra, siempre lo va a hacer con seducción vocal/bucal de por medio.
Todo el disco pareciera hablar de lo mismo. Aunque el tono y el estado de ánimo se balancea entre picos y pozos. ¿Coherencia o monotonía? Es claramente un disco de (des)amor. Si fuese una película seria un drama romántico oscuro en el que se muere alguien al final (dirigido por David Lynch).
Born To Die es un disco exageradamente orquestado, a veces predecible y con grandes intenciones, pero cuando se sale de la balada llena de arreglos de cuerdas y se mete en terrenos más rupturistas es cuando se torna medianamente interesante. Esto como idea puede llegar a ser lo más sorpresivo del disco pensándolo como capítulo II de ese primer EP homónimo.
por Coche Violante

Lana del Rey – ‘Born To Die’
01.- “Born to Die”
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02.- “Off the Races”
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03.- “Blue Jeans”
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04.- “Video Games”
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05.- “Diet Mountain Dew”
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06.- “National Anthem”
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07.- “Dark Paradise”
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08.- “Radio”
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09.- “Carmen”
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10.- “Million Dollar Man”
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11.- “Summertime Sadness”
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12.- “This Is What Makes Us Girls”
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Lana Del Rey performing at the Variety Box.












