Entrevista: Mauro Valenti vuelve a caminar en solitario

Tras un impasse con Fotos del Otoño, luego de haber editado el recomendado cuarto disco Viaje a Andrómeda, Mauro Valenti retomó los hilos de su carrera solista, con la que ya había sentado las bases hace tres años atrás a partir del disco La Paz

Esta nueva aventura, lejos de la cadencia acústica, diurna y de folk rutero con la que se presentó anteriormente, lo llevó a incursionar en nuevos territorios, generando climas más fríos, noctámbulos y una prosa que cuestiona el escenario social en estos tiempos y que se traduce en las nueve canciones de Danza Cínica, su álbum que engloba una idea más conceptual hasta la fecha.

Con la excusa de la presentación del material, nos juntamos a entrevistarlo. Acá compartimos la charla:

Siendo que por fuera de Fotos del Otoño lanzaste dos discos solistas, ‘La Paz’ y ‘Danza Cínica’, que ya de por sí tienen búsquedas distintas y títulos opuestos, ¿qué diferencias notas entre ambos? ¿Por qué bautizaste a tu segundo trabajo así?

Fueron encarados de maneras totalmente opuestas, La Paz es más orgánico, con un sonido más puro y crudo, aunque las líricas son más metafóricas. DANZA CÍNICA, lo encaré desde lo sonoro y desde lo estético como una reacción ante el anterior. Me gusta que haya tensión entre los discos que hago, como un diálogo o como un conflicto si queres. En este, el sonido está lleno de sintetizadores y es más refinado, con más capas y texturas para ir descubriendo, pero sin embargo las letras son más crudas y directas.

El nombre fue lo último que apareció y me costó mucho elegirlo, había muchos nombres dando vueltas, pero cuando el disco estaba terminado y masterizado apareció una nueva canción que me apasionó tanto que decidí incluirla en el álbum. La letra y la música aparecieron juntas en cuestión de minutos, y la frase Danza Cínica vino por arte de magia a decirme que ese era el concepto que sintetizaba el resto de los temas del disco.

En este último trabajo predomina en el plano lírico las líneas que hacen mención a una ciudad en ruinas y al desmoronamiento de una cultura y en el plano musical los sintetizadores y bases oscuras. ¿Cuál fue el disparador de las canciones? ¿Sentís que las dos cosas convergen en un punto o son contrastantes? ¿Consideras este material un disco de crítica social?

Para mí es un disco muy visual, casi cinematográfico te diría. Esa ciudad en ruinas la imagino de noche y con una estética retrofuturista, medio Blade Runner, pero bien argenta. Hay algo comprimido en la atmósfera y en el clima de los temas. Sin dudas es un disco que mira hacia atrás para entender este presente incierto en el que estamos. Añora ciertas cosas que ya no están, habla de una degradación de cosas básicas y deja abierto un punto de vista hacia el futuro.

Considero que el disco habla secundariamente de lo social y en primer término de lo espiritual, y de cómo las dos cosas se nutren mutuamente. Fijate que después de tanta bajada de línea que hago, el último tema, ‘La ciénaga’, termina citando a nuestro Moris con la frase: “De nada sirve escaparse de uno mismo” tan simple y complejo como eso. Ahí creo que se resumen muchas cosas. En todo caso la crítica podría ser que llegamos hasta donde estamos porque nos olvidamos de esa premisa. Qué genio Moris!

¿Cuáles fueron tus influencias artísticas a la hora de componer este trabajo? ¿Hay alguna película, obra literaria o álbum que te haya servido de referencia?

Las influencias son infinitas. Soy muy cinéfilo y melómano. Me gustan muchas cosas distintas entre sí, no me importa de donde vengan: si es under o si es mainstream, es lo mismo. Lo que me importa es que me conmuevan. Todas esas cosas influyen desde ya, particularmente en este disco por algún motivo me imagine atmósferas, una de ellas, fueron los años 80´s y la escena underground de Argentina que no viví, pero que estudié a través de todos los discos y videos que ví.

Y películas sí, también. Directores como Dario Argento, Lynch, o viniendo más para acá Nicolás Winding Refn me influyen continuamente desde lo sensorial. Lo cual para mi es fundamental porque la música í siempre fue más sensorial que intelectual. Incluso las palabras en la música primeramente son sensoriales.

En los créditos del disco figura como ingeniero del mastering Mario Breuer, un destacado productor que trabajó en álbums de Sumo, Charly García, Fito Páez, Andrés Calamaro y Soda Stereo, entre otros. ¿Qué crees que le aportó a tu disco su elección y qué te llevas de la experiencia de haber trabajado en el tramo final con él?

El primer disco que me compré en mi vida fue Filosofía Barata y Zapatos de Goma de Charly, Mario Breuer fue el ingeniero de sonido de ese disco. Con eso te digo todo. Después me fui dando cuenta que estaba prácticamente en todos los discos que me marcaron. En Danza Cínica Mario se encargó del mastering. Obviamente su experiencia fue muy valiosa porque tiene mucho oficio y trabaja de forma muy rápida, contundente y sobre todo efectiva. Con Fotos del Otoño ya había participado en el mastering de nuestro disco Superposición. Fue un placer y un gusto enorme trabajar con él.

Contanos un poco del imaginario audiovisual que rodea el arte del disco: luces de neón, hombres enmascarados, locaciones nocturnas que parecen abandonadas… ¿Qué es lo que une a todos estos elementos?

Lo que los une es algo que lo voy a ir descubriendo de a poco, es como un rompecabezas en donde algunas piezas ya están juntas, pero las que más me interesan son las que aún no pude juntar, eso es lo lindo de hacer discos en donde muchas cosas quedan abiertas a la interpretación. Lo que sí sabemos es que esas piezas están sujetas por una atmósfera y un clima que es el que describí hace un rato. Y en este disco también hay personajes, como ese hombre enmascarado que aparece hasta ahora en los spots que fui subiendo del disco, ¿qué nos querrá decir?

‘Danza Cínica’ fue editado bajo el sello independiente Mínima Discos en formato físico y digital. ¿Qué representa formar parte de este colectivo? ¿Cómo ves la escena musical de hoy?

A nivel under creo que debe ser uno de los momento más fructíferos de la escena argentina. Hay muchísimas bandas buenas, algunas de las cuales, forman parte del sello en el que estoy (Palmer, Excursionistas, Chelo Lares, Miguel Canel). Hay que descubrirlos. Por fuera del sello también hay muchos artistas de la nueva camada que son muy buenos. Los que más me gustan son ALOE, y, en otro plano, Los Espíritus. Hay muchos festivales grosos también como el Nuevo Puerto que organiza Mínima Discos, El Festival Indiana, Martes Indiegentes, Fuck Folk, y otros más que exponen a los nuevos artistas emergentes. Creo también que es un momento muy importante porque es el ideal para que muchas bandas puedan dar un salto hacia algo más masivo. Y lo bueno es que ya nadie espera nada de la industria musical, ya se superó eso por suerte. Y hoy las bandas independientes que tienen mayor convocatoria, son bandas que se ganaron el derecho de piso por sí solos y a base de esfuerzo, inteligencia y talento. Después está el mainstream de siempre que no se renueva hace décadas. Pero eso es otra cosa y no tiene nada que ver con lo que considero la Escena Musical Real.

Por último, ¿cuáles son las próximas fechas de presentación? ¿Con qué nos vamos a encontrar en estos nuevos shows?

La fecha de presentación oficial va a ser el viernes 19 de me mayo en Liverpool Bar. Voy a tocar con la hermosa banda que me acompaña integrada por Santiago del Prado en batería, Camilo Martin en bajo y Juan Manuel Pla en guitarra. Será el primer recital en donde, además de cantar y tocar la guitarra, me haga cargo de los sintetizadores. Además van a haber dos bandas invitadas, por un lado Corazón Primitivo y por otro lado un solista de apertura que aún no definimos.
¿Vendrá el hombre enmascarado? Habrá que asistir para enterarse.

Ph: Cris Galindo