Juan Demarco: “Mucho de lo que hago siento que está teñido de juego”

Juan Demarco presenta “Hotel”, su cuarto EP, mañana en El Universal, en el que propone música para pasar la noche.

Con un pork pie hat en la cabeza —a lo Buster Keaton—, traje negro y zapatos en punta, Juan Demarco camina sobre el escenario de Niceto Club durante el último “Back to the roots”. Relajado pero enérgico, y en constante interacción con el público y los músicos, desata el baile con Acapulco, una balada que narra la historia de un hombre simple al que le gusta caminar, pero no sin ambiciones, como robar un banco y fugarse a la ciudad mexicana. Cuando deja guitarra y armónica, anima a los espectadores. “Mi principal instrumento es la voz. La guitarra es el medio para escribir y presentarme, no me considero guitarrista. Me siento cómodo cuando puedo dejar todo y cantar”.

En Hotel, el músico explora una faceta nueva. El EP se compuso a partir de un trío acústico, en donde sobresalen el saxo, el contrabajo y la voz de Demarco, pero también el uso de sintetizadores. El resultado es un jazz ligero y elegante, con sensualidad estilística y compositiva que llevan al cantante a establecer un paralelo con la Chanson francesa. “Pienso en una Chanson porteña como si fuera un delineamiento estético, relacionada a esa sonoridad de la música popular de Francia de los años cincuenta y sesenta”. Desde lo narrativo, Hotel es un disco lúdico, con la noche como protagonista, marcada por la incertidumbre y la vacilación.

¿Cómo surge Hotel?

Las canciones estaban desde hace algún tiempo, las veníamos tocando y quería tener como una fotografía del momento. Me gusta ir variando y experimentar, entonces hoy estoy haciendo esto y capaz mañana otra cosa y no quería que lo que teníamos quede en el olvido. Para este disco encaré la producción con Cherno Rojkin que hace rock-pop más moderno. Me gustó armar algo que a priori es con un sonido más vintage pero que al mismo tiempo es actual. Me copó esa mezcla y jugamos con eso.

Este EP tiene marcadas diferencias con tu trabajo anterior, Antes de Este Río. ¿Qué pasó en el medio?

Se afianzó mi relación con los músicos, sobre todo con Ale Moffardin (contrabajo) y con Fabián Araya (saxo). En ese tandem empezó a aparecer la sonoridad que buscábamos. Con Hotel quería lograr como una banda sonora de la noche. El disco anterior tenía un concepto folk, guitarra y mucha madera. Fue más solitario, con situaciones melancólicas y de ruptura, porque en ese momento me estaba pasando eso. El concepto de Hotel nace como música para pasar la noche, y esta etapa compositiva me surgió en una época muy salidora. Me gusta rodearme de gente que admiro.

¿Qué influencias hay en lo musical?

Yo estaba escuchando mucho Tom Waits y Leonard Cohen, que me fascina. También saqué varias cosas de la banda de sonido de la película Baby Driver, sobre todo de Blues Explosion de Jon Spencer. El cine me nutre mucho y me gusta que haya un poco de todo. Serge Gainsbourg, Jeff Buckley. Mike Patton es uno de los chabones que más me influenció siempre.

¿En qué te apoyaste al momento de escribir?

Confío mucho en el subconsciente. Tengo la sensación de que la canción de alguna manera ya está en la cabeza y uno es como un medium. Es más un proceso de no entorpecer esa canción que está en camino y luego ir aggiornaándola. Laburo mucho con la escritura automática, hago improvisación teatral y en ese sentido me sirve bastante la idea de dejar que aparezcan las cosas. Souvenir salío de un juego de decir “qué palabras que vienen del francés usamos en castellano”. Toda la canción está repleta de palabras que funcionan en francés y en español. Me gusta esa combinación entre melancolía y humor. Voy articulando palabras y juego, me tiene que divertir el proceso.

Pero en las letras también hay situaciones de incertidumbre y reflexión…

La poesía reside en encontrar esas cosas que pasan cotidianamente y verlas de otra manera, describir situaciones que vemos constantemente. Siento que este disco tiene mucho de eso, mucho de imágenes. Todo se va nació a partir de una semilla: un colectivo o unas llaves que se pierden. A partir de una frase sale un árbol con un montón de situaciones. No lo sé me surgió después de ver a una poeta que se llama Mariana Bugallo. Ella habla con el público y le pide se haga cargo de cómo funcionan las relaciones de amor. En otras palabras, hagámonos cargo de que no sabemos un carajo y que vamos viviendo así la vida. No saber es una respuesta. Incluso en estos tiempos en que todos opinamos y todos sabemos (con Google) me parece más válido, es una virtud. Está bueno habitar el espacio de incertidumbre y a veces no nos damos ese tiempo. Todo el mundo sabe, sale por algún comentario malicioso que recibí y te ves en esos momentos en que todos te indican cómo hacer las cosas. Y sí seguramente haya otro mejor haciendo todo lo que hago yo pero yo intento hacerlo a mi manera.

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¿Qué es lo que hilvana todo el disco?

Por un lado está la cuestión estilística, que tiene que ver con la interpretación y es una búsqueda consciente: si esto es para la noche, hay que susurrar, cantar bajo. Pero también hay algo que yo lo relaciono con la ciudad. Para mi Buenos Aires está presente en el disco, o por lo menos quiero creer que es así. Tiene que ver con eso, con salir a la calle. La mayoría de las cosas las escribí estando en la calle, viviendo la ciudad. Hay algo de poética tanguera, palabras, frases: “el cana que te coimió, el punga que te robó”. Uso cosas que son del lunfardo y me gusta, siento que es un plus a nuestro lenguaje.

Solés presentarte solo y también con banda ¿qué diferencias notas?

La cuestión de la banda siempre me gustó. Las canciones de Hotel se cerraron con el trío pero no tuvimos presentación en vivo todavía. Me pasa que a veces cuando toco solo extraño la cuestión sonora más del rock. No soy un músico con estudios formales, siento que lo mío es rock por que fui agarrando los intrumentos y probando. Tampoco me animo a decir que lo que hago es jazz, me siento afuera de eso. No tengo esa formación. Soy un músico que encaro con mi forma, eso es algo me gusta del punk por ejemplo. Tocar solo me gusta por la intimidad. Cuando estoy solo con la guitarra no hay intermediario, se da la relación directamente con el público. Mucho de lo que hago siento que está teñido de juego y eso me parece fundamental no perderlo. Si se pierde el juego, la creatividad no aparece.

Si tuvieras que pensar una imagen de Buenos Aires para este disco ¿cuál sería?

La imagen del disco que tengo es la de un bar. Cualquier bar a las cuatro de la mañana, con mucha gente, lleno de humo y una banda en un escenario. Traté de pensar en ese clima.