Louta: “Estoy arriesgando todo, la decisión es hacer la que recontra pinte”.

Antes de su show de este sábado en Niceto Club nos juntamos a charlar de todo con Jaime James.

Pocos meses se necesitaron para que ese chico flaco, alto, rubio y muy pálido –casi transparente- esté en boca de muchos y bajo la mirada de tantos otros. ¿Quién es Jaime James? Es un pibe que nació en 1994, que tiene 23 años, que terminó el secundario y escribió en un papelito que en 2016 iba a sacar un disco. Y así fue. A fines del año pasado, en diciembre, apareció Louta un invento tan original como extraño. ¿Quién o qué es Louta? Louta podría ser cualquier cosa, un apodo, una banda de covers, la sigla de un gremio, pero no es nada de eso. Louta es el proyecto musical de Jaime, es un desdoblamiento de sí mismo: él se refiere a Louta en tercera persona. “Todo lo que es artístico es un desdoblamiento”, dice Jaime a la vez que adelanta su próximo show en Niceto Club, que será el próximo sábado 9 de septiembre.

¿Qué estás preparando para la próxima presentación?
Estamos haciendo un show tremendo. Yo estoy arriesgando todo, ya no mido nada. Todo lo que venga lo vamos a hacer aunque pase lo que pase. Estamos teniendo esa actitud directamente. La decisión es hacer la que recontra pinte. Estamos tratando de llevar todo al límite, porque lo que hicimos ya lo hicimos.

¿Qué es hacer “la que recontra pinte”?
Mirá, para mi hay dos opciones para trabajar. La primera es re jugársela y que grape, entonces se puede pensar “¡repitamos eso! porque ya garpó”. La segunda es preguntarse si garpó porque nos la re jugamos, entonces ¿haces siempre lo mismo porque te la jugaste una vez y funcionó o te la jugas siempre para ver si en verdad es eso lo que garpa? Repitamos jugárnosla, no la vez que nos la jugamos.

Jaime es un chico decidido. Habla y tiene seguridad en lo que dice y confianza en lo que hace. Si fuese político yo lo votaría. Si fuese administrador de empresas seguro compra buenas acciones en la bolsa. Pero no es ni una cosa ni la otra. Es músico. Es un artista que, quizás sin querer, con un solo disco logró condensar un montón de elementos: la estética post-internet, la hibridación de géneros, el eclipse de la era rockera y la conciencia de la importancia de la imagen en la era Instagram.

Hay una particular preocupación por lo que es el vivo, que siempre es visualmente muy original y muy diferente a la típica presentación rockera.

-Un poco eso me surge de una necesidad por querer hacer algo diferente. Después todo me sale de forma natural. Es como que nos sentemos, en mi casa, y vos me digas “¿Che por qué pintaste las paredes?”. Yo pinté la pared porque ya que hay paredes vamos a pintarlas. Bueno, si yo me voy a subir a un escenario y me van a ver parado ¿cómo me paro? Si voy a tener luces ¿cómo pongo las luces? Si el ritmo va a ser re power ¿voy a bailar yo o voy a necesitar que haya tres más bailando conmigo? Siempre que empiezo a hacer algo pienso en el mapa del Age of Empire: tenes un puntito que cuando empieza a caminar ilumina todo el resto.

Cuando empezas a pensar en todo eso ¿Tenes algún tipo de antireferente?

-Está buena la pregunta, me copa pensar eso. Siempre hablamos de no hacer la del penal al medio. No asegurarla. Tomar riesgos, acentuar algunas cosas y no otras. El antireferente sería la estabilidad, estar quieto. Si hay algún antireferente personal prefiero no decirlo.
Cuando vos armas una presentación, o mismo cuando compones ¿pensas la música y la imagen como dos cosas diferentes o sucede todo en simultáneo?
Por lo general aparece primero la música, pero muchas veces la música sale por una necesidad del show. Pero siempre todo sale de alguna sensación, que siempre es abstracta. Después a eso se le da una forma, que puede ser en una imagen o una música u otra cosa. A veces es por una necesidad, a veces por un gusto, pica de diferentes lugares. Pero todo sale de la misma cosa, la imagen o la música, de una sensación que puede ser un sonido, una palabra, una luz. Es todo parte de lo mismo. A veces tiene que ver más con el humor, a veces con algo re pasional.

Es DJ, hizo su propia fiesta (la Bresh) y, al igual que en un dj set, su disco condensa muchos ritmos y estilos. Tradición y vanguardia en menos de 25 minutos. Tradición y vanguardia en un álbum que apareció primero que las canciones. “En un momento surgió el coraje de decir que quería sacar un disco, como un desafío, y ahí hice las canciones y no al revés”, recuerda Jaime sobre cómo empezó todo. Y así consiguió más de 50 mil reproducciones en YouTube.

¿Consumís rock?
No mucho. Tampoco soy de ver muchas cosas. No soy un pibe que ve trecientos recitales por mes.

¿Cuál es tu vinculación con la cumbia villera?
Me re copa. Me rompe la cabeza como algunos ritmos tienen en si mismo toda una cultura impregnada. Vos escuchas un rallador y ya hay un montón de ideas, de sensaciones, una postura con la vida. Eso me parece interesante de esos ritmos, de cómo esos ritmos sugieren otras cosas.

¿Y vos qué crees que sugerís?
Mi intención es que mi laburo sugiera y tenga una fuerza vital fuerte. Y en el vivo presentar un personaje que atraviesa muchos estados y que es como una especie de camaleón que se va transformando. Claramente tengo una intensión de generar algo potente, una fuerza vital fuerte.