Cobertura: Rich Robinson en el Gran Rivadavia

Rich Robinson se presentó en el Gran Rivadavia junto a su banda que incluye al argentino Nico Bereciartua, quien además abrió el show junto a su nueva banda. Vomb estuvo ahí para contarte todo sobre este show inolvidable.

Si bien Rich descree de las etiquetas y más cuando se le pregunta por el rock sureño, él mete todo en la misma bolsa, la bolsa del rock and roll donde juegan el blues, el country, el folk, el bluegrass y tantos otros sonidos rurales del interior norteamericano.

Creedence con sus transformaciones en muchas oportunidades, Fogerty por separado y el gran show que dieron las leyendas de ZZ Top son algunas pocas muestras de arribos al país, algunos más exitosos que otros.

Lynyrd Skynyrd y los Allman Brothers vaya paradoja, ellos los abanderados de la confederada, los adoradores del Gral. Lee, nunca llegaron a pisar suelo sureño, pero sureño de veras, sur del continente, hemisferio sur, al sur del planeta tierra, lo más al sur que ellos pudieran imaginar, pero ni como banda, ni alguno de sus integrantes en proyectos solistas han llegado a las pampas, solo por nombrar a algunos de los máximos referentes del estilo.

Los Crowes tenían cosas de los Stones, sí, no se descubre nada, pero esas melodías countries y folks que los Rolling desplegaban eran ni más ni menos que la influencia y la transferencia que habían logrado por medio su amistad con el tan recordado Gram Parsons, legendario cantante y alma mater de los Flying Burritos Brothers, otro sureño.

Black Crowes nace en los 80 y se consolida en los 90, por lo tanto, el desembarco al país en el año 96 girando con Page y Plant no se hizo esperar demasiado.

Para todos aquellos que les gusta esto del R&R, los Black Crowes eran la banda de los 90, cuando el rock and roll pasaba su primavera en el país, la primavera stone.

Compartieron una pequeña rivalidad que duró casi un disco con la banda de Bobby Gillespie (Primal Scream) una respuesta más de UK inmiscuyéndose en el folclore norteamericano y ya todos saben los rumbos y caminos que trazó el bueno de Bobby para su banda, la travesía americana solo sería un mojón más en su carrera, pero los Black Crowes, con su trilogía primigenia de “Shake Your Money Maker” 1992, “The Southern Harmony and Musical Companion” 1995 y “Amorica” 1996 eran la hostia.

ABRE NICO

Como banda soporte y como no podía ser de otra manera, una de las personas responsables y que más debe haber influido en que esta noche y esta mini gira se haga realidad (sábado, Cosquin Rock y domingo, Rock and Drive en la Rural) fue Nico Bereciartua y ahí estaba con su nueva banda.

Su set corto por razones más que evidentes nos mostraría gran parte de su muy buen disco debut lanzado el año pasado de manera independiente, llamado simplemente Nico.

La banda sonó realmente sin fisuras y muy ensamblada, se nota el trabajo que vienen llevando hace más de un año desde que Bereciartua abandonó el barco patriarcal de Viticus,

El abordaje de la banda sobre el blues, folk y country fue de un nivel for export, nivel Alabama, nivel Tennessee, por la pericia de todos los músicos, conocimiento del género y por sobre todas las cosas, el amor con el que ejecutan esas melodías, eso se siente en cada nota.

Nota: hallazgo y sorpresa fue escuchar a Nicolás solo con su guitarra, sacar del anonimato por lo menos para las generaciones más jóvenes al cantor del pueblo como se lo conoce y tal el apodo que se ganó y mereció Jorge Cafrune haciendo “Cuando Llegue el Alba”.

20 años después con otra jornada parecida a aquella fecha en que los Cuervos Negros desembarcaron por primera y única vez en nuestro país para tocar en el estadio de Ferro, a solo dos estaciones de distancia y con la Av. Rivadavia como eje, Rich sale a escena en Floresta, en el Gran Rivadavia, con la prestancia y oficio que te dan tantos años embarcado en lo mismo.

Difícil sería poder separar las figuras, poder discernir o no caer por esas cosas de la psicología de proyección y negación, se podría decir que estaban los Black Crowes, pero no, no eran, era su guitarrista fundador, su último bajista y metido entre ellos, un argentino, Nico again.

Arrancaron con un problema importante de volumen y sonido en su micrófono y un mal seteo de los instrumentos, cosa que promediando el primer tema se logra resolver, el volumen y la voz ya estaban solucionados y así llegar al adecuado para un recital de Rock de dicho calibre, la cosa cambia radicalmente, lo demás como bien se sabe, on the road, andando se acomodan las sandías en el camión.

Si bien, lo más común y fácil en estos casos es echar mano en el repertorio de su “difunta” banda y asegurarse aplausos fáciles, golpes bajos y de efecto, Rich encaró el setlist desde la perspectiva de solista, su trabajo en paralelo a los Cuervos fue silencioso para muchos oídos, más en este lado del globo terráqueo, pero demostró con creces y con mucha altura dichos registros que dejan marcado el estilo sureño que lleva en las venas.

Con Sven Pipien en bajo, el último bajista de los Crowes, como fiel ladero, haciendo dupla en la base rítmica con un desconocido Joe Magistro con quien marcaron ritmo, cadencia y groove en todo el show.

Un capítulo aparte merece la labor de John Hogg acompañando con coros, cantando solo algunos temas, con un gran registro que podía disimular y hacernos olvidar por momentos a Chris el hermano de Rich, cerrar los ojos y pensar que los cuervos estaban delante nuestro.

Matt Slocun en hammond y teclados aportó su cuota soulera en cada intervención, Nicolás demostrando que no le pesa y que está al nivel de ellos demostrando sus cualidades con las 6 cuerdas y su slide. Para completar la formación de esta gran banda de cuasi desconocidos.

Y sí, aparecieron y volvieron una noche de febrero y fue en el tema 8 y no tuvieron mejor manera que reencarnar con Wizer Time con ese mood, cadencioso, más tarde volverían con Hotel Illness y todo lo que representa ese clásico de “The Southern Harmony …”, pero justamente precediendo a “Wiser…” fue parte del set Josephine, gran acierto de Rich en incorporarla al repertorio, desempolvando una gema del casi inadvertido “Warpaint” del 2008 con un gran solo de Nico.

Siguieron el set con los temas de su carrera solista, agrego como casi toda su vida en la época de los B.C, el cover de la Velvet Underground “Oh, Sweet Nuthin” y tuvo su cierre de lujo con “Thorn in my Pride” otro éxito de su antigua banda.

Rock sureño, country, folk, country, lo que sea, rock and roll norteamericano en su más puro estado, eso se vivió, pudimos sentir que navegábamos el Misisipi, remontándolo hacia Memphis, vimos campos de algodón, bebimos bourbon directo del alambique, todo eso gracias a la magia de la música.