#Secreto a Voces: Olímpica

Un ‘secreto a voces’ habla de esas situaciones en las que algo que debería ser sabido por pocos es en los hechos conocido por muchos. Con esta nueva sección nos proponemos presentarles artistas de la #EscenaArgentina que se encuentran en una situación parecida: grandes bandas conocidas por unos pocos… o no tanto. Bandas nuevas, o […]

Un ‘secreto a voces’ habla de esas situaciones en las que algo que debería ser sabido por pocos es en los hechos conocido por muchos. Con esta nueva sección nos proponemos presentarles artistas de la #EscenaArgentina que se encuentran en una situación parecida: grandes bandas conocidas por unos pocos… o no tanto. Bandas nuevas, o no tan nuevas, que creemos que tienen un gran potencial, tanto artístico como a nivel audiencia. Desde VOMB los invitamos a que lean y escuchen…

 
N20: Olímpica
 
Hace un tiempo Joaquín Taba me contaba una anécdota que bien podría haber interrumpido este proceso de ascenso constante que vive Olímpica. El tecladista y vocalista de esta joven banda de pop suave y elaborado narraba cómo, luego de una larga noche de fiesta en Brasil, y extasiados por la euforia estival y los efectos dionisíacos de la caipirinha, intentaron colarse en un boliche con un amigo y casi son molidos a palos por un patovica. A medida que Joaquín avanza en la historia, Juli, el guitarrista, se ríe, e intercala las carcajadas con muecas de gravedad, que registran, con sana coherencia la dimensión de potencial peligro de la situación. Mientras me cuentan el episodio, pienso que en una charla anterior, Juli me había hablado de su amistad con Mario Trejo. Entre una joda en Brasil y una tarde con uno de los grandes poetas argentinos, pareciera no haber matices, pienso, y sigo escuchando.

La anécdota del patova (además de registrar una violencia incómoda) es la expresión más clara de lo que es este grupo de amigos. Los Olímpica se desenvuelven en sociedad a un ritmo paralelo: asados los lunes, sonrisas constantes, y un “no-tomarse-tan-enserio” que conmueve y los hace ser queridos por todos.

Es que, no nos olvidemos, la evolución artística tiene que ver, en lo más íntimo de su lógica interna, con burlarse con toda la honestidad del alma, de lo que ocurrió justo antes. Y si bien las influencias en esta banda son el producto de una existencia melómana y artísticamente inquieta, quizás gran parte de la buena recepción de Olímpica tenga que ver con su concepto de originalidad, trabajado en una micro-escala de minimalismo y sonidos de textura suave.

podría hacer las cosas bien
será que hacerlo todo mal me da placer

Lo que mejor les sale a los Olímpica, y esto lo puede percibir cualquiera que los trate o los vaya a ver a los shows (lo bueno del under es que “tratar” e “ir a ver” son dos aristas de la misma noche) es el desarrollo de una ética propia consecuente con la música. En otra época a esto se lo llamaba “mensaje”, pero los tiempos cambiaron, y el público anda muy rápido a la hora de sacar fichas. Pero en el caso de estos pibes, la transparencia es una virtud. Aclaremos: esto no es política. Uno no le anda pidiendo a los artistas que no nos engañen. Por el contrario, el simulacro es un artilugio que abre puertas y permite volar. Pero los Olímpica optan por mostrarse tal cual son: cruzados por la música y mediando el sonido y las historias con unas estructuras musicales que se abren desde la simpleza hacia un concepto envolvente y completo.

Sétima Feira es el resultado de esta apertura absoluta.

La “septima feira” vendría a ser el equivalente del sábado, aunque no exista tal sintagma para referirse al sábado. Lo importante era homenajear un momento de ocio y encapsularlo en un código propio. Por eso es importante que no exista una “setima feira”. En la fina frontera entre lo real y lo onírico, la experiencia “olímpica” tiene que ver precisamente con ese dejarse llevar a través de una realidad sin pasajes, donde la mitología propia se fusiona con la codificación convencional de las cosas. Podrían haberle puesto un nombre en español a su disco, claro está. Pero la documentación del tiempo compartido que propició el proceso creativo no hubiera sido completa.

Sabemos que en territorio ajeno se cristaliza mejor quienes somos. Basta con que nos cambien el ritmo y el entorno para que nos veamos más nítidos y como en slow motion. Allí saltan los rasgos y se aclaran los conceptos. En este caso el concepto no importa tanto, y ese segundo plano le da poder y consistencia: en Olímpica quizás el concepto, esa gran idea que ilustra las gacetillas no sea nada y lo sea todo: un grupo de amigos queriendo tocar. Y en el disco, esta voluntad intransigente, además de permitir que ocurra la música, implica una distancia de la banda respecto de sí, fundamental a la hora de escucharlos: Setima Feira es la puesta en perspectiva del porteño clásico vagando en Brasil, pero versión 2.0: en el marco de la pavada más extrema, se da cuenta de las posibilidades de creación a través de la paz y la seguridad respecto del arte propio.

por: Pierre Froidevaux
 

El sábado 26 de septiembre Olimpica presenta oficialmente Sétima Feira, su primer LP, en el Samsung Studio. Será un show muy especial, con 7 músicos en escena y grandes invitados. Abre el show Leo Garcia.