#Secreto a Voces: Te King

Un ‘secreto a voces’ habla de esas situaciones en las que algo de debería ser sabido por pocos es en los hechos conocido por muchos. Con esta nueva sección nos proponemos presentarles artistas de la #Escena argentina que se encuentran en una situación parecida: grandes bandas conocidas por unos pocos… o no tanto. Bandas nuevas […]

Un ‘secreto a voces’ habla de esas situaciones en las que algo de debería ser sabido por pocos es en los hechos conocido por muchos. Con esta nueva sección nos proponemos presentarles artistas de la #Escena argentina que se encuentran en una situación parecida: grandes bandas conocidas por unos pocos… o no tanto. Bandas nuevas o no tan nuevas que creemos que tienen algo, tanto artístico como a nivel audiencia. Desde VOMB los invitamos a que lean y escuchen…

N 22: Te King

Te King es el proyecto musical liderado por Damián Cubilla (voz y guitarra) y secundado por Aquiles Cristiani (teclados). Con la ayuda de amigos músicos con los que trabajaron en distintas bandas, dieron forma a esta idea que se apoya en el blues y el folk, bajo canciones de voz lenta, hipnótica y misteriosa.

En el 2013 editaron su primer LP homónimo en forma digital por el sello discográfico independiente de Tucumán, YoConVos Discos y Crang Records de Buenos Aires. No por nada estos dos sellos toman a esta nueva banda bajo su ala. Juan Cruz Palacios, fundador de YoConVos Discos, trabajó en la producción junto a Félix Cristiani (que también es baterista en el disco). A su vez Iván Díaz Mathé, frontman de Nairobi y Yama Sun y creador de Crang, participó en la grabación, mezcla y masterización. Grabada en su totalidad en cinta abierta, cada toma fue única. Sin utilizar la edición como recurso, abren su sonido a otro plano mucho más crudo, como lo hacían los bluseros de antes. Además colaboraron en el disco Victor Mazzaro (órgano y piano eléctrico), Marcelo Ricardo Salusky (bajo) y Betty Confetti (Voces).

Hoy con una la adhesión de Benjamín Ochoa (sintetizador), Marcelo Ricardo Salusky (bajo), Betty Confetti (voces y guitarra), Mariano Rosales (guitarra eléctrica), Siro Bercetche (guitarra eléctrica), Luis Herrera (batería), Andrés Serantes (sintetizador), Lucila Glass (voces), Cristián García Laborde (percusión y batería electrónica), Martín Oyola (Saxofón), Antü Filardi Sabín (guitarra acústica, sintetizador, programaciones), sacan a la luz su segundo trabajo de estudio titulado Vol II. Lo pueden descargar de forma gratuita solo por 24 horas desde la página de la banda. Mientras tanto, esperan para el año que viene la edición física en cassette y vinilo.

Antes de editar este nuevo trabajo, hablamos con su frontman Damian Cubilla.

1) ¿Cómo describirías el proceso creativo de tus canciones siendo solo dos para luego llevarlas al estudio a grabar con otros amigos músicos?

Como toda búsqueda humana está más cerca de la ceguera que de la luz, más hermanada a la pregunta que a la respuesta. La forma en que se llega a la música, como manifestación artística, es algo que aún no queda claro puertas adentro aunque siempre habrá quien se pueda vanagloriar y gritar que sabe como hacerlo. En ese sentido entiendo (y entendemos) la creación artística como lo que viene a suplir una falta o una serie de ellas. El arte, la canción proviene de una falta, o de un misterio. Y es una buena noticia que permanezca en el terreno de lo misterioso porque de esa manera tenemos la posibilidad de seguir enchastrandonos como niños. No parece haber en la obra de Te King, y es ahí mi responsabilidad y quizás mi limitación, método de escritura en términos estrictos. Simplemente una suerte de encarnación en la cual un disparo instrumental melódico desencadena emociones, interrogantes, proto palabras, bal-buceos. De ese disparo a la canción, existe un camino de tozudez y buena sed por llegar a un estado que en primer medida me emocione, y que supongo es el primer escalón es pos de poder tocar la sensibilidad de otras personas, y que permita construir un universo propio, lo cual no quiere decir necesariamente que sea original. Simplemente, propio. Es por lo general, esa continuación hasta llegar a la canción, más cercana a la caminata por la ciudad que a la sala de ensayo o la habitación de hogar. En algunos momentos me hace pensar más a una espina clavada que a cualquier otra cosa. Existe una suerte de obsesión y repeat que puede llegar durar días o semanas. Es una gran responsabilidad para mi ofrecer a mis compañeros algo valioso y fértil. Las personas con las que tengo la suerte de relacionarme artísticamente son de un vuelo importante; manejan la técnica en los instrumentos, son hábiles con las técnicas de grabación y manejan la palabra y el arte de la canción de manera hermosa aunque gran parte del tiempo prefieran vestir el bajo perfil. Me encargo en primer medida de llegar a ese lugar en el cual mi satisfacción en términos de oyente y amador de la música estén aceptables antes de mostrar a mis compañeros alguna pieza. Existe entre nosotros esa forma de amor.

2) ¿Qué diferencias encontras en Te King y en Vol II?

Cambian los tiempos. En dos años pasan una cantidad de cosas enormes, imposibles de detallar en alguna lista. Vivimos rápido y, con viento a favor, capitalizamos las cosas que nos pasan. En ese sentido existen diferencias enormes en términos sonoros y de producción artística. En Te King (Vol l) predomina lo análogo como estandarte y pretensión romántica. La banda indivisible, formada para la grabación. Forjada desde la sala de ensayo, entrenada para el formato de cinta; riguroso, austero. La responsabilidad por lo no existente. La urgencia interna. El impulso de la novedad. Mayor cercanía a la juventud de los involucrados.

En Vol ll el método de producción vira hacia lo digital. No cambia el estudio pero si gran parte del grupo. La dinámica ya no es de sala de ensayo. Es más bien el trabajo a tiempo real de las personas elegidas para la ejecución (en rec). La sorpresa. La frescura. Lo inesperado. Lo cual es riesgoso en términos de producción pero apoyados en la confianza y en la dirección de Antü Filardi Sabín se llega al puerto de agua dulce en donde hoy paramos a descansar hasta nuevo aviso.
De todos modos son discos indudablemente hermanos. Quizá el mismo disco. En términos de composición son una misma cosa, con suerte un poco más refinado este último pero indudablemente los dos discos son la misma canción. Desinteresadamente en busqueda de una dinastía.

3) ¿Cuáles fueron las influencias que marcaron tanto tu primer trabajo como este nuevo?

La música no es otra cosa más que un copiar. No se llega a una identidad desde el espacio vacío. Se llega justamente desde ese estar rellenando el vacío. Lo cual implica primero la disponibilidad y segundo la sustancia. Los libros que leés, los besos que das, las injusticias que vivís, las balas que preferís esquivar y las que elegís no disparar son combustible primordial en la vida de todo humano. En ese sentido cualquiera podría saltar al vacío que implica ensuciarse con la realización de una obra. Mis primeros pasos en la guitarra y en la música se los debo a Pablo Céntola y a mi madre. La lectura comprometida con la investigación del ser se la debo a Julio Salvidio. La búsqueda de la canción se la debo a Félix Cristiani y Amadeo Pasa, así como a tantos otros músicos compañeros que conocí antes o después. La música es primero una copia, la cual es necesaria porque uno está tratando de ingresar en el ritual de la música. Pidiendo “permiso” Under the influence.
Hablar del mainstream sería tan interesante como hablar del clima en un ascensor.

4) En Te King (2013) escribiste todas las canciones vos ¿cómo surge la idea de meter el track To The Wind de Betty Confetti?

Betty Confetti tiene una capacidad musical enorme. Dar gracias deberíamos de tenerla viviendo acá en Buenos Aires. De darle más calor de oyente nos haría llorar con las piezas que guarda en su mochila de Portsmouth. Desde lugares disímiles emerge el mismo sentimiento catártico, melancólico. La sed no tiene idiomas. Te King es un colectivo. Yo seré la voz inicial, primera, como excusa pero pobre de nosotros de ser la única.

5) Notamos que cambiaste de productor, contanos un poco de este cambio ¿qué tanto influyó en el sonido de Vol II?

Los cambios son tan inevitables como humanos(que somos). Las posibilidades en términos de bienestar, creatividad, acercamiento ideológico y estético nos pusieron en el lugar a donde estamos hoy. Bienaventurados los cambios así como lo conservador que tenemos puertas adentro. Sentimos más placer en la dulzura que en la psicodelia como método. Sentimos más nutrición en el viento que en el huracán. Agradecemos el pasado porque gracias a eso estamos acá. Como banda o colectivo nos sentimos exitosos por el hecho de estar todos los días un poco más cerca de los medios de producción propios. Quizá sea político. Quizás estético. Quizás espiritual o simplemente una linda casualidad.

Tardamos 2 años en trabajar con Antü (Filardi Sabín). En el disco anterior solo nos comunicábamos escribiéndonos y quizás con algún llamado teléfonico larga distancia. Nos debíamos esta posibilidad. Valió la espera. No fue trabajo duro. Entiendo que no es políticamente correcto decir eso. Cualquiera podría pensar que fue tomado a la ligera. La música en si es algo pesado, de nobleza y contundencia. Lo que sí puede ser liviano es la forma en que su trabajo transcurra. Algo así como una situación climática. Eso siento que nos dio Antü. El sonido no lo podría explicar, está al alcance de la escucha. Lo que si debo aclarar es que esos medios de producción de los que hablo son producto en gran parte de la enorme generosidad de las personas que conocemos. Si pienso en el sonido de Vol ll no puedo dejar de nombrar a Charly D’Autremont. En términos más actuales aún que Vol ll pienso en James Stonehewer. Todos estamos muy contentos con la producción del disco. Fue un placer trabajar con Antü porque es muy comprometido humana y musicalmente. Nos dimos ese lujo asiático.

6) Nos gusta mucho el arte de tapa de Te King de Santiago Gasquet, que tiene un aire al pasado, para Vol II volviste a repetir la fórmula, pero esta vez el aire es mas de los tiempos que corren ¿qué quisiste representar con ambas tapas?

Las situaciones son distintas. Las motivaciones otras. Las referencias en el anterior no existen sino de forma explícita, dictatorial. Se exprimió el talento de Santiago(él es el primero y mejor exprimidor de si mismo) en búsqueda de la máxima fidelidad posible, de un hiper-realismo exquisito, del aroma de juventud de una abuela en una foto amarillenta . A más de uno nos emocionó esa soberbia.
En el caso de Vol ll se trabajó más en conjunto, con referencias no palpables, más vagas. Es un trabajo más conceptual y permitió que Gasquet en esta obra apele más a su talento creativo, que sumado a su técnica vuelve a golpear contundentemente en el 100 del blanco de anillos.

7) ¿Cuál es el tema de Vol II que mas te gusta y por qué?

Es curioso y a riesgo de no contestar tu pregunta te cuento… Antes de comenzar el disco tenía muchas ganas de hacer un cover en particular. Por sugerencia del productor no lo hicimos. En un principio me pareció duro no cumplir mi capricho. En su momento esgrimió algo que tardé un buen rato en entender. Me dijo: “no hagamos el cover, dejemos que esa música viva en los temas nuestros”. Sabio.