WISE & PRIMAL by JÄGERMEISTER: The Strokes y la revancha de las guitarras

Por: Federico Martínez Penna   ‘IS THIS IT’, el disco que definió gran parte del sonido del nuevo milenio, cumple 15 años. Repasamos y celebramos el debut de los Strokes en esta nueva serie de notas, WISE & PRIMAL, presentadas por JÄGERMEISTER, donde el saber se cruza con lo primal.   El año 2001 abrió […]

Por: Federico Martínez Penna

 
‘IS THIS IT’, el disco que definió gran parte del sonido del nuevo milenio, cumple 15 años. Repasamos y celebramos el debut de los Strokes en esta nueva serie de notas, WISE & PRIMAL, presentadas por JÄGERMEISTER, donde el saber se cruza con lo primal.

 

El año 2001 abrió una era poco esperada para la cultura rock y pop norteamericana. El nü metal había logrado capitalizar la rabia adolescente post-grunge a partir de Korn, Limp Bizkit y una veintena de imitadores saturando el éter con sus pantalones anchos, piercings, cadenas y odio en altos decibeles. Cruzando la calle, las boy-bands entraban cómodos en el nuevo milenio con ventas astronómicas, mientras las Britneys y Christinas del mundo reportaban enormes dividendos en giras multitudinarias e incansables presencias en tapas chimenteras. Un nuevo proceso de cambio generacional parecía eliminar los rastros de la tradición orgánica del rock. ¿Los productos manufacturados del arte habían finalmente ganado la pulseada?

Además, por arriba de toda esa ecuación, apareció Napster para transformar por siempre el consumo de la música y la economía de la industria.

En Enero de ese año, pero en la redacción de un icónico semanario musical de Londres, alguien puso en un estéreo el primer ep de una ignota banda neoyorquina. Las tres canciones de The Modern Age alcanzaron para que The Strokes estuvieran en la portada con el título “Por qué lo mejor de Nueva York va a cambiar tu vida – ¡Para siempre!”. La revista, NME, en su usual tradición sobre-valoradora, se había abalanzado hacia ellos por completo. Esa vez, acertaron.

Probablemente haya ocurrido como parte de una estrategia del manager Ryan Gentles, quien frustrado por la poca atención de los sellos yanquis, decidió cruzar el océano. Rough Trade, el gigante indie responsable por la carrera de The Smiths, había escuchado atentamente y decidió editar lo poco que los Strokes habían grabado con el productor Gordon Raphael.

Fue en el transcurso de tres días, en un estudio subterráneo del East Village de Manhattan donde los ingredientes convergieron con éxito. El quinteto formado por Julian Casablancas, Nick Valensi, Fab Moretti, Nikolai Fraiture y Albert Hammond Jr., había encontrado el balance ideal en las antípodas del proto-punk de The Velvet Underground, Television y The Stooges, el imaginario salvaje del Bowery y el CBGB en los setenta. El plan, quizás no tan planeado, fue perfecto: se valieron de aquello que los críticos musicales más exquisitos amaban, a través de canciones pop accesibles para las masas y con una fuerte conciencia fashionista; tal vez por influencia de John Casablancas, padre de Julian y dueño de agencia de modelos Elite.
 

 
The Strokes se erigía desde un plano anacrónico. En tiempos donde se esperaba que los autos vuelen y los errores informáticos hagan estallar el mundo minutos después del cierre del 31 de diciembre de 1999, la banda resignificaba los valores de una época que parecía perdida. Y lo hicieron a conciencia, en un momento en que sus incomprendidos ídolos empezaban a ser celebrados masivamente.

Pero lo cierto es que detrás de cualquier trama, hubo un grupo de amigos que -contrario a lo que los rumores indican- venían trabajando su fórmula artesanal de rock desde 1997. Dos años de shows para audiencias de menos de cien personas sirvieron para que cimentar su potencial en vivo. Las canciones estaban listas para salir a la superficie.

Todavía sin disco en venta, agotaron una serie de shows en Inglaterra semanas antes de tocar una sola nota. Aquella estrategia de Gentles había funcionado. De regreso a Estados Unidos, el quinteto tuvo a sus pies a todos los grandes sellos. Se desató entonces una feroz batalla de compañías interesadas visceralmente en descubrir si se trataba del next big thing.

En cierta forma tenían los atributos para serlo. Los Strokes estaban impregnados de un encanto particular: desfachatados, desprolijos pero alineados, agresivos pero contenidos y con un sobrado talento, también evidente en los proyectos paralelos que encararon más adelante.

Con gran parte de un disco debut ya en etapa de gestación, RCA resultaría ganador de la contienda en tierras norteamericanas. A pesar de la reticencia y desacuerdo del sello sobre lo que la banda quería con su sonido, Raphael se ubicaba nuevamente detrás de la consola para ampliar el carácter crudo y despojado del primer EP. Fue una decisión personal y artística que finalmente rendiría frutos.
 

 
Is this it salió en Julio de 2001. El retrato de una metrópoli intensa se destapaba con una banda al máximo de sus capacidades. Desde mujeres, drogas, la noche y la sociedad moderna, las letras de Casablancas proponían un espíritu pícaro fundido en sincronía con las guitarras de Valensi y Hammond Jr y la muscular base rítmica de Fraiture y Moretti.

Y las canciones… Desde la tríada de singles “Last Nite”, “Someday” y “Hard To Explain” había carnada suficiente para entrar en el resto del material. El track que le da título al disco haría más que orgulloso a papá Lou (Reed), el lamento de “Trying your luck” pone al cantante en un lugar donde es difícil no adorarlo, y los feroces “Barely Legal” y “New York City Cops” funcionan como la excusa perfecta para el pogo mas desenfrenado. En poco más de treinta y cinco minutos, un casi-modesto debut orquestó una esperanza renovada para aquellos que necesitaban música con sustancia.

En un terreno donde no parecía haber espacio para revisiones tradicionalistas, los Strokes lo lograron. Refiriéndose a esa oleada de bandas retro-rock prenunciadas con el artículo ‘The’, la versión norteamericana de la Rolling Stone de Septiembre de 2002 titulaba su tapa con la frase “¡El rock ha vuelto!”. Junto a The Hives, The White Stripes y The Vines, pusieron la piedra fundacional de una escena que empezaba a asomar su cabeza.

Premeditado o no, The Strokes ingresó al panteón del rock clásico con una obra que, quince años más tarde, sigue pegando con el mismo efecto.
 

WISE & PRIMAL es presentado por: Jagermeister – Drink Ice Cold.